Puente Angostura, Ciudad Bolivar, Foto de Armando Caicedo

viernes, 25 de febrero de 2011

Animales desaparecidos: El tigre de Persa (extinto)


El tigre persa también se conocía como “tigre del Caspio”. Habitaba la región comprendida por la península de Anatolia, el Cáucaso, el Kurdistán, norte de Irak e Irán, Afganistán y gran parte de Asia Central (hasta Mongolia). Esta subespecie de tigre fue la tercera más grande, después del tigre siberiano y de bengala. Con el progresivo aumento de la población humana, el tigre redujo su área de ocupación. Cuando los zares de Rusia ocuparon las tierras fronterizas de Asia Central y el Cáucaso se ordenó al ejército que se asegurase de exterminarlo, labor que completó en poco tiempo. La deforestación producida por los colonos se encargo de los que sobrevivieron al exterminio. El último avistamiento se produjo en Tadjikistán en 1961


El pelaje de esta especie era amarillo - dorado, un poco más apagado que el del tigre de Bengala y con más zonas blancas en costados y cara. Las rayas, en lugar de ser negras, tenían un color marrón de distintas tonalidades e incluso se volvían amarillentas en las zonas blancas cercanas al vientre. En invierno, el pelo crecía bastante para soportar el frío clima que se adueñaba entonces de las montañas de Asia centro - occidental, especialmente en el vientre y la característica barba o pequeña melena de la zona de las mejillas y garganta.
Los machos eran más grandes que las hembras, los primeros pesaban entre 169 y 240 kg, con una longitud de 2,65 - 2,95 m, mientras que las hembras pesaban hasta 135 kg.
El cuerpo era bastante robusto, y algo alargado, con patas fuertes y bien desarrolladas rematadas por unas garras excepcionalmente largas, más grandes que las de cualquier otro tigre. Las largas a la par que robustas patas les permitían recorrer largas distancias; de hecho, esta subespecie de tigre, al contrario que las otras, emigraba cada año siguiendo las manadas de saigas, asnos salvajes, ciervos y camellos de los que se alimentaba. Debido a esto, los kazajos lo conocían como "leopardo viajero", en contrastre con el auténtico leopardo que aún habita en Turkmenistán y es de carácter sedentario. En cuanto a la cola, era bastante corta y estaba surcada por rayas blancas y pardo-amarillentas alternadas.